Bob Gruen, pasó años fotografiando a grandes estrellas de rock de los 60 a los 90; visitó sus casas, estuvo detrás del escenario, y llegó a establecer relaciones personales con algunos de los músicos.
Uno de ellos fue John Lennon, quien lo llevó a la reunión legal final para disolver a los
En su libro de memorias Right Place, Right Time: The Life of a Rock & Roll Photography, Gruen cuenta la última jornada de la demanda de los Beatles al gerente comercial Allen Klein para salir del contrato firmado a finales de la década de 1960.

Bob Gruen ha retratado el rock durante medio siglo. Right Place, Right Time relata sus aventuras con Ike y Tina Turner, en el backstage de KISS, o intercambiando botas con punta de acero con Sid Vicious, pero el rock es el verdadero protagonista.
El autor cuenta que los involucrados en negociar los últimos detalles ocuparon todo el piso del Hotel Plaza. Cada Beatle tenía varios abogados, además de los de Allen Klein.
Según su estimado había de 15 a 20 abogados, además de una sala repleta de secretarias, y cada vez que cambiaban una palabra, la escribían en 20 copias diferentes.
Recuerda que cuando se firmó el contrato, John le dijo que el acuerdo original con Klein tenía tres párrafos, pero para romperlo se necesitaron 87 páginas, aunque estaba muy feliz de firmarlo.
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John Lennon, sin dinero
El fotógrafo del rock también relató que en un momento, alguien se acercó a John en la calle y le dijo: «¡Te pareces John Lennon!» Y John dijo: «Ojalá tuviera su dinero».
Pero no estaba bromeando. Era verdad. No tenía su dinero. Estaba en depósito. Así que fue un gran momento cuando firmaron ese contrato. Y fue después de eso que quedó libre. No tenía contrato discográfico. No tenía contrato de representación.
Estaba solo, no tenía responsabilidad, explicó Gruen.
Entre las fotos que le tomó a John, en aquellos años, está una en la que se ve al Beatle con la camiseta de la ciudad de Nueva York, una imagen que trascendió como referencia sobre la personalidad del músico.
Quizás el hecho de que era muy solicitado como fotógrafo por las estrellas de rock, es que no actuaba como un paparazzi.
En una entrevista con NPR contó que se acercaba a ellos de manera colaborativa, a menudo solicitando su opinión sobre una fotografía, en lugar de tomarlos por sorpresa.
Él describe su trabajo como un esfuerzo por capturar el sentimiento y la pasión de la música, no sólo los hechos.

Dios quería matarme.
Ahora bien, su técnica no siempre le dio buenos resultados, pues en el mundillo de los fotógrafos se conocía que tenía una relación tensa con Bob Dylan.
Aunque Gruen se confiesa un admirador de Dylan, considera que nunca logró establecer un vínculo que correspondiera a esa valoración.
Una vez -dijo- le tomé un close-up en el Bottom Line, un club nocturno de Nueva York.
Pero luego, cuando tuvo la gira Rolling Thunder, prohibió hacerle fotografías. Tenía un fotógrafo contratado, y no quería ninguna otra foto.
Gruen dice que lo tomó como un desafío periodístico, y pensó que era un evento noticioso importante . Literalmente -explicó- me puse cámaras en las botas, un lente en mi capucha, y me metí en el concierto.
Según su relato, durante el bis, cuando todos estaban de pie en sus asientos y reinaba el caos, tomó gran cantidad de fotos, muchas de las cuales se publicaron en revistas y periódicos.
«Para mí, el rock ‘n’ roll es libertad«
Gruen dijo que no pensó que el músico se lo iba a tomar como una ofensa personal, pero constató su error cuando un año después se encontró de nuevo a Dylan, quien estaba actuando en Berlín.
Dylan le dijo, mientras agitaba frente a él un bastón con empuñadura de plata: «Te conozco. Vi tu nombre en todas esas fotos que tomaste. Y siempre pensé que te iba a dar una paliza cuando te viera»,
Comencé a disculparme, tratando de defenderme diciendo que tomaba fotos realmente buenas, pero fue algo así como encontrarme con Dios y descubrir que quería matarme, relató el fotógrafo.
Gruen fotografió vidas y actuaciones, no solo de Lennon y Dylan, también de Rolling Stones, Led Zeppelin, Chuck Berry, Tina Turner y muchos más, y llegó a ser visto como parte de aquellas bandas, compartiendo el alcohol y las sustancias de moda entonces.
Sobre aquella época recuerda:
«Para mí, el rock ‘n’ roll es libertad. Se trata de la libertad de expresar tus sentimientos en voz muy alta en público. Intento captar ese momento de libertad, ese momento en el que todo el mundo grita ‘¡Yay!’ y nadie piensa que debe pagar el alquiler».

Un comentario en “Lennon, Dylan y Gruen: el bueno, el malo y el fotógrafo”