Sleater-Kinney, Camino al Bienestar indie

Sleater-Kinney lanza su décimo álbum, Path of Wellness, el primero desde la salida de su baterista Janet Weiss, con su usual sonido indie.

La banda de rock alternativo Sleater-Kinney lanzó su décimo álbum en el que mantienen la usual sencillez indie de su música, pese al cambio de alineación.

Existen buenas razones. Sleater-Kinney es legendaria porque en dos décadas en los escenarios los especialistas más encumbrados los ha adulado.

Callejeros son no solo porque su nombre se deba a una calle de la ciudad de Olympia, Washington donde la banda fue fundada en 1994. Sino porque además son populares.

Ambas características jugaron mucho en su carrera, además de la calidad brillante de sus miembros.

La banda estuvo conformada por Corin Tucker que es voz y guitarra, Carrie Brownstein también en ambos ángulos, y Janet Weiss voz y batería.

Una indudable señal de su extrema profesionalidad es que revistas y críticos muy influyentes como Robert Christgau y Greil Marcus consideran la banda como una de las mejores de los últimos tiempos.

Ahora Path of Wellness (Camino al bienestar) es el primer álbum que graban desde la partida de Janet Weiss, quien dijeron renunció debido a diferencias creativas. El disco está disponible desde el 11 de junio de 2021. 

Dimensión sonora de Sleater-Kinney

Es su primer Larga Duración de producción propia y otras novedades.

Entre estas últimas está que Tucker y Brownstein hicieron la grabación junto a músicos locales de Portland.

Además es una obra espectacular con 11 pistas y con un «anzuelo» comercial efectivo en los sencillos lanzados de antemano “Worry With You» y «High in the Grass«, cuyos videos fueron dirigidos por Alberta Poon y Kelly Sears, respectivamente.

Y muestran en el álbum que no se arrepienten de una gran variedad de influencias, incluso de grupos de los años sesenta como The Who.

Sleater-Kinney sigue sorprendiendo. En su dimensión sonora siga «sintiéndose» -como otrora- las guitarras trepidantes a veces encausadas en una afinación muy especial y distinta.

No obstante, y según expertos que los siguen, siguen logrando una compensación musical envidiable en el complejo rock alternativo.

Ya se menciona que este álbum es el más experimental y estructurado musicalmente que han hecho.

Un disco oscuro lleno de emotividad

El sonido extrovertido de la banda se condensa sin contradicciones con los  temas políticamente sensibles que acostumbran a abordar el abuso sexual.

 Es un disco oscuro, lleno de una emotividad que los dos trabajos anteriores parecían retener.

Por primera vez Sleater-Kinney sale de la escritura clara y coincidente que los había caracterizado; por primera vez las guitarras salen del estilo obligado, para mirar al campo de la improvisación, es otra innovación según una crónica especializada.

En mayo la revista New York recordó que el grupo grabó este décimo álbum de su carrera en un contexto de disturbios raciales.

Los disturbios se unieron a la inclemencia de las medidas por la pandemia mundial.  No obstante, no rompieron sus compromisos.

«Las canciones son sencillas y ejecutadas con buen gusto; A lo largo del álbum, toques de notas de bajo, clavinet y órgano Fender Rhodes agregan matices sin oscurecer los colores primarios de la guitarra de Tucker y Brownstein», escribió New York Magazine

En la grabación la batería fue tocada por Angie Boylan, Brian Koch y Vincent LiRocchi.

Brownstein explicó a la publicación que al escribirlas se sentían expansivos «porque estábamos imaginando estos espacios al aire libre. Estás buscando cómo encontrar una sensación de libertad, alegría y amor en los espacios más pequeños», aseguró.

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